lunes, 11 de marzo de 2013

"LOLA, YOU'RE AN IRONMAN"

Por Lola Nolasco
Inspectora de Siniestros DT Zona Centro/Levante
Previsión Mallorquina

Triatleta

Cuando hace un par de meses me dijeron de hacer un artículo deportivo pensé, ¿qué puedo yo decir o contar que pueda ser de interés para alguien?. Espero que lo que a continuación voy a relatar cumpla con las expectativas de aquellos a los que el deporte les gusta o al menos les llame la atención.
Superación personal

Empleo gran parte de mi tiempo libre en practicar triatlón, una especialidad deportiva cuyo número de participantes está creciendo como la espuma y que combina tres disciplinas: natación, ciclismo y carrera. ¿Por qué triatlón?, pues no sabría decir exactamente, quizás porque en casa mi marido lo comenzó a practicar y viendo el tiempo que le ocupaba y con la intención compartir el mayor tiempo posible con él,  pensé: si no puedes con el enemigo únete a él. Así es como comencé con este deporte, después de verle empezar y retirarse sin acabar su primer Ironman en 2005.

Evidentemente cuando comencé lo hice en distancias cortas, lo que se llaman triatlones Sprint (750m natación, 20km bici, 5km carrera a pie) y algún Olímpico que es el doble de distancia que el Sprint. Enseguida me di cuenta que esas “no eran mis distancias”, se trataban de pocos Kms, todo el mundo iba a toda pastilla y me parecía estresante, una ya no tenía 20 años.  De esta manera me decidí a probar con la media distancia, los llamados Medio Ironman (1900m natación, 90km bici y 21km carrera), me gustó, aquí al ser más largas las distancias te lo “puedes tomar con más calma y marcar tu ritmo” (siempre desde la perspectiva de deportista popular, que es la mía; los profesionales opinarían de manera completamente opuesta). Tras varios medios Ironam y por insistencia familiar, decido probar con la Larga distancia, el mítico Ironman (3800m natación, 180km bici y 42km corriendo) y así es como decidí debutar en 2010 en el Ironman de Klagenfurt (Austria).
Nuestra Lola cruzando la meta del Ironman de Klagenfurt (Austria)

Supongo que al ver las distancias a recorrer, a muchos os parecerá una barbaridad y lo es, pero ¿cuál es  el secreto para que no solo lo pruebes, sino que además te guste y repitas?, en mi caso, sin duda todo lo que conllevó en su momento y que fue: una dura temporada de entrenamientos (que gracias a las endorfinas que el cuerpo genera, hace que lo puedas llevar hasta con ganas) pero en una gran compañía, mi grupo de amigos, entre los que siempre encontrabas alguien que se pudiera unir a ti, haciendo que los “deberes” de ese día fueran mucho más gratos. Este grupo, lo sigo manteniendo y solo por eso me ha merecido la pena practicar este deporte o posiblemente cualquier otro que hubiera elegido, es increíble  lo que el deporte es capaz de unir a las personas y fomentar las relaciones sociales.

Afrontar el momento

El día de la carrera, “el gran objetivo” necesario para motivarte y poder afrontar un duro año de entrenamientos, supone la culminación de tantas horas, días, semanas y meses de trabajo y de disfrute al mismo tiempo, es la “fiesta” esperada, la guinda del pastel, y del mismo modo que las novias le suelen llevar huevos a las Clarisas para que no llueva el día de su boda, los triatletas lanzamos también nuestras plegarias para que ese día no llueva, no haga frío, no haya demasiado viento, no me siente mal la comida, no me deshidrate, no, no, no, ..., una lista infinita de “noes”, que podríamos resumir en una sola palabra: “miedo” a lo desconocido, cuando es la primera vez que te plantas junto a otros 2500 “descerebrados” en la línea de salida de un Ironman.

La anticipación

En realidad, el Ironman o también identificado como IM, comienza un año antes de la prueba que te fijas como objetivo de la temporada, cuando tienes que hacer la inscripción. ¿He leído un año antes?, así es y no solo eso, sino que una vez abiertas las inscripciones, en algunos casos tardan en agotarse 15-20 minutos.  ¿Con las de cosas que pueden ocurrir en un año?, efectivamente, por lo que las plegarias de las que antes hablábamos, no son solo previas a la carrera, si no que comienzan en el momento que se clika el Intro del teclado y te confirman como “oficialmente inscrito”, para no tener una lesión que te impida entrenar o que tu mujer no se ponga de parto justo para la fecha en la que tú decides debutar en la mítica distancia IM.

Hace años, leyendo un libro sobre Triatlón, me llamó la atención una frase del autor que venía a decir algo así como “si has decidido hacer un IM, siéntate con tu familia, cuéntales de que se trata y cuenta con su apoyo, de lo contrario será un reto aún más difícil de llevar a cabo” y por otro lado leí también que “el IM no es un deporte, es una forma de vida” y en ambos casos, creo que es así. Cuando no somos profesionales de esto, hay que tener en cuenta que, aunque suene divertido eso de quedo con mi grupeta de amigos para entrenar, salgo a dar una “paseíto en bici”, después del entreno hemos quedado para tomar unas cañas, etc, etc,  hay que tener en cuenta que hay que sacar tiempo suficiente para entrenar a diario y conciliarlo, en la mayoría de los casos, con la jornada laboral y eventos familiares varios, lo que puede llegar a convertir algo que suena divertido, en un tetris de los clasificados como de alta dificultad.

La compensación

Con todo lo duro que pueda parecer, creo que en mi caso ha merecido la pena todo el tiempo dedicado a “mi hobby” por varios motivos: 1º Satisfacción personal al ver superado el reto de conseguir algo que te parecía fuera del alcance de tu mano, como ya he dicho antes, el grupo humano que he conocido y del que me sigo rodeando hasta el día de hoy, 3º Sentirte bien en todos los aspectos, físico y mental. Si bien es cierto que habitualmente los deportistas nos quejamos de tal o cual molestia, la verdad es que en el fondo te ves reforzado continuamente al observar cómo con el paso de las semanas y los meses, tu condición física mejora y tu autoestima crece hasta niveles desconocidos. 

En el fondo, este deporte que he elegido guarda una gran relación y/o semejanza con los avatares que nos encontramos en nuestra vida laboral, ambos requieren de una concienzuda planificación, ambos necesitan una eficaz y eficiente gestión del tiempo, ambos plantean objetivos, necesitan motivación para conseguir los resultados y se sustentan en valores personales tan importantes como el esfuerzo personal, la constancia, la ilusión, la superación de dificultades y, aunque sea un deporte individual, no es excluyente el trabajo en equipo con lo que supone de ayuda al compañero tanto en las sesiones de entrenamiento como el mismo día de la competición.

De los tres IM que he hecho, dos de ellos han sido especiales: el IM de Klagenfurt por ser el primero y tener a mi familia esperándome en la línea de meta y el IM de Lanzarote, el cual tras peligrar por una lesión de hombro y aun llevando menos entrenamiento del deseado, tuve la suerte de poderlo disputar y disfrutar de principio a fin con mi marido, y esa entrada en meta cogiéndome en brazos por sorpresa, no tiene precio.

Solo una cosas más, deciros que para hacer un IM no hay que ser un super atleta, basta con tenacidad, constancia, ilusión y sobre todo cabeza, quizás sea la mente más que el cuerpo, la que te permite terminar una prueba como esta, donde por mucho que os pueda contar, no podré nunca transmitiros ese sentimiento de enorme felicidad que experimentas cuando al cruzar la meta de un IM, escuchas al Speaker decir  la frase soñada: 
“LOLA, YOU’RE AN IRONMAN”

2 comentarios:

  1. Buenos días, me gustaría felicitarte por el artículo y trasladarte mi admiración por todo el esfuerzo previo realizado que te permite acabar un ironman. Los que practicamos deporte conocemos el bienestar que nos genera y lo necesario que es en nuestras en vidas. Opino que acaba siendo una parte crucial de nuestras vidas que nos da un gran equilibrio emocional. Te animo a seguir, muy grande Lola!

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  2. Javier Ruiz Fernández12 de marzo de 2013, 13:07

    Lola, estoy totalmente de acuerdo con Gael, mi más sincera enhorabuena!!
    Me considero una persona deportista, voy al gimnasio todos los días que mis obligaciones me permiten. Allí coincido con un compañero que entrena para el "Ironman" y para ser sincero he de decir que desde el día en que le conocí, le admiro.
    Desde hoy y por extensión, te incluyo en ese grupo de personas que todos tenemos y a las cuales admiramos.
    Mucho ánimo y adelante!! De mayor quiero ser como tú...

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