lunes, 22 de octubre de 2012

Érase una vez el autónomo...

Así es, desde los orígenes los griegos ya definieron el significado de la palabra αὐτόνομ-ος compuesta por los vocablos auto (=propio) y nomos (=ley), con ello definían a aquel que se regía por sus propias leyes.

Aclarado el origen indicamos que un trabajador autónomo o empresario individual es aquella persona física que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, no esta sujeto a un contrato de trabajo, y aunque eventualmente utilice el servicio remunerado de otras personas.

Se presupone la condición de trabajador autónomo si se ostenta la titularidad de un establecimiento abierto al público como propietario, usufructuario, arrendatario u otros conceptos análogos.

Según el Derecho Mercantil, ¿quiénes pueden ser empresarios individuales?

·  Las personas mayores de edad que tengan la libre disposición de sus bienes.
·  Los menores de edad emancipados, con las limitaciones que establece el artículo 323 del Código Civil.
·  Los menores de edad y los incapacitados, a través de sus representantes legales.

La responsabilidad del autónomo es ilimitada, respondiendo de las actividades del negocio con todos sus bienes presentes y futuros, de forma que no hay separación entre el patrimonio personal y el de la empresa.

Características del autónomo

Independientemente de que el trabajador cause alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) o por cuenta propia, legalmente, se presume, salvo prueba en contrario, que son autónomos los titulares de algún establecimiento abierto al público como propietario, arrendatario, usufructuario u otro concepto análogo.

El propio autónomo es el responsable de las altas, modificaciones y bajas en la Seguridad Social, asimismo su responsabilidad es ilimitada, con todo su patrimonio presente y futuro, al contrario que las sociedades que en general suelen tener su responsabilidad limitada.

Es destacable que a partir de 1 de Enero de 2004 se amplía el derecho de los autónomos al incorporarlos plenamente a la prestación por incapacidad temporal así como a las contingencias por accidente de trabajo y enfermedades profesionales, este último derecho es opcional y conlleva el correspondiente suplemento de cotización.
Regulación: Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo (B.O.E. 29-03-1995), por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.

La variante del TRADE, autónomo económicamente dependiente

Tras su regulación por la Ley 20/2007 de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo, los TRADE son personas físicas que realizan una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa y predominante para un cliente del que percibe, al menos, el 75 por ciento de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales y en el que concurren las restantes condiciones establecidas en el artículo 11 de la Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo.

El contrato deberá ser registrado por el TRADE en el plazo de los diez días hábiles siguientes a su firma, comunicando al cliente dicho registro en el plazo de cinco días hábiles siguientes al mismo. Transcurrido el plazo de quince días hábiles desde la firma del contrato sin que se haya producido la comunicación de registro del contrato por TRADE, será el cliente quien deberá registrar el contrato en el Servicio Público de Empleo Estatal en el plazo de diez días hábiles siguientes. El registro, se efectuará en el Servicio Público de Empleo Estatal, organismo del que dependerá el registro con carácter informativo de contratos para la realización de la actividad económica o profesional del trabajador autónomo económicamente dependiente.

Stakeholders de nuestro negocio

infografía#post4
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# AUTÓNOMOS

Hemos definido principalmente quién es jurídicamente el autónomo como principal destinatario de nuestros productos.

Nuestro punto de encuentro con el autónomo se da en el tratamiento de la incapacidad temporal dadas las carencias que emergen ante una situación de baja laboral derivada de una enfermedad o un accidente.

Prestaciones de la Seguridad Social para un trabajador por cuenta propia, inscrito en el RETA, que esté en situación de baja laboral durante un período de al menos 30 días:

Base Cotización mínima
Prestación 1er mes de baja
Cuota autónomos
Liquidez real 1er mes de baja
Liquidez real resto meses de baja
850,20 €
501,62 €
254,21 €
247,41 €
383,44 €
 Fuente: Datos Reta Seguridad Social 2012

Por regla general, el autónomo cotiza por la base mínima o por bases reducidas para así liquidar una cuota mensual reducida, este hecho tiene su contra, supone que ante una baja laboral se percibirá una prestación reducida equitativa con la cuantía por la que se está cotizando.

En una situación real de IT el autónomo se encuentra ante un desequilibrio económico importante por no poder desempeñar su actividad profesional habitual, siendo este desequilibrio más o menos acusado a razón de la duración del proceso que padezca, no representa la misma situación una baja laboral para un autónomo de 2 semanas que una baja de 3 meses.
Aquí surge la necesidad de complementar esta prestación pública con una prestación privada que garantice el mantenimiento de un nivel de ingresos acorde con el nivel de renta que el autónomo acostumbra a tener en una situación normal.

# ASALARIADOS

Hablamos de todos aquellos trabajadores que desarrollan una actividad profesional por cuenta de un empleador y reciben una remuneración pactada por ello.

Para los asalariados la obligación de cotizar nace desde el comienzo de la prestación del trabajo y no se interrumpe mientras dura la relación laboral entre el empresario y el trabajador. Incluso subsiste en las situaciones de incapacidad temporal, riesgo durante el embarazo, riesgo durante la lactancia natural, disfrute de los periodos de descanso por maternidad y paternidad, o periodos de prueba del trabajador.

La cotización en el régimen general guarda grandes similitudes con el RETA, salvo que por norma general la base de cotización está ajustada a los ingresos que se perciben, siendo las prestaciones en caso de IT mucho más cercanas a la realidad en comparación con los autónomos quienes disponen de mayor libertad de elección de base de cotización, entre un mínimo y un máximo. Si a ello le sumamos los posibles pactos de empresa que se establecen en muchos casos, para que el empleado en el supuesto de una IT no tenga pérdida económica, hace desaparecer así la necesidad de buscar complementos de forma privada que cubran dichas contingencias. Las excepciones las encontramos en aquellos asalariados que además de una remuneración fija perciben una parte de retribución variable, en estos casos sí tendría cabida un complemento privado por IT.

# PROFESIONALES LIBERALES

Al igual que los autónomos muchos de ellos están inscritos en el RETA teniendo las mismas particularidades y cirscunstancias que presentan los autónomos respecto a la cotización y a la percepción de prestaciones públicas por IT. No obstante, muchos profesionales liberales utilizan los Sistemas Profesionales ofrecidos por las Mutualidades de Previsión Social como alternativa al RETA, dichas aportaciones disfrutan de un tratamiento fiscal más favorable y garantizan servicios similares a los que puede ofrecer el RETA (ahorro-jubilación, fallecimiento, incapacidad permanente e incapacidad temporal profesional).

Respecto a las prestaciones por IT que pueden percibir en el supuesto de una baja laboral se trata de ‘paquetes’, normalmente cerrados, con unas cuantías determinadas que en numerosas ocasiones son escasas comparativamente con los rendimientos profesionales habituales. En estos casos, complementar dicha prestación con una cobertura privada cumple las expectativas de ingresos y tranquilidad del profesional liberal ante una situación de IT.

# DIRECTIVOS

Dentro del ámbito empresarial, el papel del directivo en medianas o grandes empresas es vital para el buen desarrollo de proyectos, consecución de objetivos y, en definitiva, para el crecimiento de las empresas.
             
En estas sociedades una seria preocupación es el trastorno económico y daño patrimonial ocasionado a la sociedad si uno de sus principales directivos (director general, director financiero o director comercial entre otros) incurre no ya en una baja común sino en un proceso de mayor duración, más grave, como podría ser una enfermedad grave, la cuál por término medio puede tener una duración superior a los 6 meses.

Los directivos, la gran mayoría, también están inscritos en el Régimen General y no dejan de ser asalariados de grandes rentas. Su cotización es la máxima pero aún así en el supuesto de un proceso de IT la prestación pública recibida será la máxima posible que será complementada, normalmente, por la empresa. Ese déficit de ingreso que complementa la empresa es un coste importante para la misma, el daño patrimonial que comentábamos. En estas situaciones, que la empresa contrate un complemento privado para sus directivos por IT se traduce en un beneficio social muy valorado por los propios directivos y no deja de ser una manera de resarcirse la empresa de dicho coste. Las dos variantes comunes son que el beneficiario sea el directivo o que lo sea directamente la empresa.


Fuentes: Seguridad Social, Wikipedia, BOE, Previsión Mallorquina


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